domingo, 11 de julio de 2021

¿Cómo pudieron surgir las variantes de preocupación de SARS-CoV-2?

 Quiero comenzar este texto advirtiendo que no pretendo ser exhaustivo y que es meramente especulativo.

 Prácticamente la totalidad de la humanidad sabe qué es el SARS-CoV-2, SARS-2 o simplemente coronavirus para los que no quieren prestar mucha atención a la pandemia que estamos sufriendo. Los que hayan seguido la evolución del SARS-CoV-2 con mayor atención sabrán que hasta el surgimiento de las variantes de preocupación (VDP) las mutaciones que se acumulaban en el virus lo hacían con relativa lentitud y paso a paso. Por eso en un principio sorprendió, tras varios meses de pandemia observando este patrón, encontrar varias variantes con acumulación de 20 o más mutaciones (aquí incluyo mutaciones puntuales sinónimas (no hay cambio de aminoácido al traducirse a proteína) y no sinónimas, deleciones e inserciones).

Creo que hay varias posibilidades que deberíamos considerar que propiciaron el cambio de patrón en la evolcuión del SARS-CoV-2:
a) Tratamiento con remdesivir, suero de pacientes que sufrieron infecciones y/o anticuerpos.
b) Infecciones en inmunodeprimidos
c) Reinfecciones
d) Vacunación
e) Zoonosis desde animales donde a su vez ha evolucionado de forma distinta (ej: visones)
f) Rol de alguna(s) mutación(es) que pudo afectar el fitness/eficacia del virus.

La combinación de a-d, sin aplicar un peso específico, daría lugar a un cambio en las presiones selectivas sufridas por el virus que favorecería la evolución de éste de forma que se seleccionaran y fijaran determinadas mutaciones que favorecieran el "escape" de esa presión selectiva, y a su vez se seleccionarían y favorecería la fijación de mutaciones secundarias que estabilizaran las primeras para favorecer el fitness de la variante, dando lugar a la epistasis.

La opción e implicaría que el virus se tendría que "re-adaptar" al hospedador humano de forma que se favorecieran la selección (y fijación) de determinadas mutaciones que le fueran ventajosas en el nuevo hospedador.

La opción f tendría como premisa que algunas mutaciones (¿sin cambio de presión selectiva?) afectaran de alguna forma la eficacia del virus (ej: estructura secundaria del RNA) y por ello deberían seleccionarse nuevas mutaciones secundarias que volvieran a mejorar su fitness. Algunos científicos especulan conque la mutación temprana  D614G fue clave para ello aunque se ha demostrado que dicha mutación no sólo no empeoró el fitness sino que lo mejoró.

Otros científicos -incluidos algunos con altas nociones de evolución- pretenden usar el surgimiento de estas variantes de preocupación para convencer que el SARS-CoV-2 inicial no estaba tan bien adaptado al ser humano, cuando cualquiera con nociones básicas de epidemiólogía recuerda que desde el principio ha tenido una R alta, infectando a millones de personas. A mi juicio, un sinsentido.


Quizá debería haber explicado esto antes: voy a tratar de exponer sucintamente (puede que cometa alguna omisión, imprecisión o imperfección) el comportamiento de un virus de RNA -como el SARS-CoV-2- cuando infecta a un hospedador. Cabe tener en cuenta que los virus de RNA cometen muchos errores/mutaciones cada vez que se replican -aunque la polimerasa del SARS-CoV-2 tiene actividad correctora, lo que hace que cometa menos errores que otros virus RNA; y a su vez, el SARS-CoV-2 es un virus relativamente grande, con 300000 bases, lo que le hace tener mayor "tolerancia" a las mutaciones-.

Pues bien, en general, cuando un virus de RNA es transmitido de un hospedador a otro y produce una infección eficiente, éste se replica exponencialmente, lo que hace que en un corto periodo de tiempo surjan miles de virus distintos -por los errores cometidos durante la replicación- estrechamente relacionados, lo que se ha dado en llamar quasispecies, o simplemente población viral. De esos virus habrá algunos que tengan mutaciones que les confieran ventajas en el hospedador en ese momento y dichas mutaciones sean seleccionadas y fijadas. Como he comentado antes, muchas veces para favorecer la eficacia del virus se seleccionan variantes con mutaciones secundarias (epistasis). A su vez, dentro de un mismo hospedador (ej: al infectar otro tejido) puede ocurrir un "cuello de botella" (aquí interviene la deriva) donde apenas "sobreviven" unas pocas partículas virales, que volverán a replicarse exponencialmente. Cuando ocurre la transmisión (antes y/o después) de un hospedador a otro (ej: transmisión de un humano a otro) muchas veces ocurre un "cuello de botella" que hace que apenas una o unas pocas variantes virales sean las que infecten al nuevo hospedador, lo que aumenta el papel de azar.


¿Cómo creo yo que pudieron surgir las variantes de preocupación?

Me inclinaría por un papel relevante de las opciones a-d, entre las que creo que la vacunación pudo tener un papel determinante, debido a que no son neutralizantes, es decir, permiten la infección aunque disminuyan síntomas, ejerciendo teóricamente una mayor presión selectiva que facilitaría dichos cambios en las poblaciones virales y su selección y fijación. Además, pudieron ejercerla en dos momentos distintos: tras la primera dosis donde la capacidad del sistema inmunológico podría no ser suficiente para combatir el virus -además se produce una especie de inmunosupresión en los primeros días tras vacunación-, y tras la segunda dosis por lo comentado; en algunos casos podría permitir la infección aunque disminuyera lo síntomas. Esto, creo, serían dos ejemplos de dos "fitness landscapes" o "evolutionary shifts" distintos que forzarían la evolución del SARS-CoV-2. A su vez, las mutaciones seleccionadas en vacunados podrían verse "estabilizadas" con mayor rapidez cuando se transmitieran a población que no estuviera vacunada ni hubiera sufrido infección con anterioridad, de forma que se podría favorecer la selección y fijación de mutaciones secundarias a las mutaciones de "escape".

Si vamos a la cronología: las primeras (y diferentes) variantes de preocupación surgieron (o fueron encontradas) por primera vez en Reino Unido, Sudáfrica y Brasil, que es donde se hicieron los ensayos clínicos de la vacuna de AstraZeneca. Aunque también fueron zonas donde una proproción de población fue infectada, por lo que podría ser que las reinfecciones tuvieran un papel aún más importante.

domingo, 6 de junio de 2021

Comentario sobre el posible origen del SARS-CoV-2: crítica al artículo de Ignacio López-Goñi (@microBIOblog)

Pueden leer el artículo de @microBIOblog en este enlace:

https://microbioun.blogspot.com/2021/05/sobre-el-origen-del-sars-cov-2.html

En principio esto debería ser un comentario a dicho blog, pero me he extendido tanto que no me dejaba publicarlo como una unidad y he creído conveniente hacer una entrada propia.

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Cuando se refiere a "ingeniería genética" no tiene en cuenta todas las posibilidades técnicas que existen para "fabricar" un virus sin dejar huellas evidentes. Conocemos desde hace tiempo que se puede crear un virus nuevo (quimérico) sin dejar ningún rastro por la "seamless ligation" del Dr. Ralph Baric (cabe recordar que la Dra. Shi colaboró con él para aprehender sus técnicas). A su vez, en ese virus (u otro) se pueden hacer modificaciones específicas vía mutagénesis dirigida (ej: para cambiar un aminoácido). Y asimismo se pueden hacer pases seriados en líneas celulares (ej: células Calu-3 que expresan el receptor ACE2) o animales (ej: ratones humanizados (que expresan el receptor ACE2 humano)) que facilitan la adaptación de ese virus a un tipo celular/hospedador nuevo. Sabemos que en el laboratorio de Wuhan se estaban haciendo experimentos con coronavirus quiméricos y que tenían disponibles ratones humanizados (ver últimos papers del grupo), además de que estaban trabajando con varios coronavirus ya secuenciados y no publicados. De hecho, se antoja fundamental que "liberen" la base de datos de coronavirus que suprimieron para saber con qué virus podían estar trabajando y así tener más elementos de juicio a la hora de estimar probabilidad de zoonosis natural o escape de laboratorio, y en el segundo caso, si éste pudo haber sido "manipulado" de alguna forma o no.

Respecto a los argumentos expresados para favorecer una hipótesis de zoonosis natural, creo que caen en algunas falacias:

1. Se refiere a la afinidad del RBD por el receptor ACE2 humano como muy alta, para a continuación decir que "Si fuera un producto manipulado por ingeniería genética, lo habríamos hecho mejor. Si alguien hubiera diseñado este nuevo virus para que fuera patógeno lo hubiera hecho mejor." Aquí creo que confunde nociones: en un laboratorio, como ya he comentado anteriormente, existen diversas técnicas para favorecer una adaptación a un nuevo hospedador sin necesidad de un "diseño inteligente perfecto" (ej: pases seriados). A su vez, es ridículo pensar que lo hubiéramos hecho mejor cuando estamos viendo que es un virus está causando una pandemia y que se transmite de forma "silenciosa" (mejor una R alta que una alta patogenia). Además esta afirmación me parece falsa si hablamos del dominio RBD entero: "los análisis computacionales indican que ese dominio no es el mejor posible para unirse al receptor, teóricamente puede haber otras combinaciones que sean aún más eficaces para unirse al receptor". Me gustaría saber las referencias que indican esto A PRIORI (si es el artículo de opinión de Andersen et al. publicado en Nature Medicine, muchas de las argumentaciones que planteaban han caído por su propio peso: incluído los enlaces o-glicanos predecidos, que incluso el Dr. Andersen ha afirmado eran erróneos).

2. Decir que el sitio de corte de furina (FCS) se ha generado probablemente por selección natural es una afirmación altamente sesgada. Además resulta incongruente la argumentación: "También se ha observado la adquisición de estos sitios de corte en la hemaglutinina después de pases repetidos del virus en cultivo celular o en animales. Por lo tanto, esta nueva propiedad es fruto de la selección natural. Lo mismo ha podido ocurrir en el coronavirus", para a continuación: "hay dos posibles escenarios: que se haya seleccionado en un animal antes de transferirse al ser humano; o que la selección haya ocurrido en el ser humano después de su transferencia desde un animal." Creo que cabría especificar que entiende por "ingeniería genética": ¿entiende sólo fabricación de novo de un virus? ¿los pases seriados en líneas célulares o animales estarían incluídos en dicha etiqueta? Porque ello también forma parte de la manipulación genética en laboratorio... A su vez, se conoce desde hace tiempo, por estudios experimentales en laborario (ej: Follis et al.), que un sitio de corte de furina favorece la penetración de los coronavirus a las células y este FCS tiene algunas particularidades que, como mínimo, hacen torcer la nariz: como la secuencia de nucleótidos empleada para lograrlo (doble CGG, codon inusual en este tipo de virus, más aún dos seguidos); y que crea un sitio de corte para la enzima de restricción FauI. Además, no se conoce ningún sarbecovirus (mismo género) con un FCS, aunque sí coronavirus de otros géneros. En teoría, la recombinación de coronavirus entre distintos géneros sería complicada debido a la existencia de secuencias TRS.

3. A nivel de nucleótidos, que es lo importante a la hora de hacer análisis de "parentesco", las secuencias de RBD del SARS-CoV-2 y los coronavirus de pangolines difieren enormemente, además, de por supuesto, lo comentado en el texto: no contienen el sitio de corte de furina. En su día, se propuso a los pangolines como hospedador intermedio, pero esto ha quedado descartado para la mayoría de científicos con nociones de genética.

4. El punto 4 es especulación pura. Teóricamente podría haber estado transmitiéndose "silenciosamente" en humanos (o animales) hasta la adquisición del FCS (u otras secuencias/mutaciones). ¿Existen muchos virus en animales y podría haberse generado en la naturaleza? Por supuesto. También podría haberse escapado de un laboratorio (manipulado o no). Los escapes de laboratorio no son tan raros como pretenden hacernos creer y existe multitud de evidencia que lo confirma. Cabe recordar que los científicos del WIV iban a las cuevas (entre ellas la que se encontró RaTG13) para obtener muestras de distintos virus, que hacían muchos experimentos con estos coronavirus (y otros manipulados) en un laboratorio de seguridad BSL-2 (a todas luces insuficiente para virus que se transmiten por aerosoles) y que han mentido repetidas veces con los coronavirus que tenían disponibles y cuándo se secuenciaron. Por ejemplo, el virus RaTG13 estaba secuenciado totalmente desde 2018, aunque en un principio dijeron que sólo en 2020 lo hicieron. Tuvieron que escribir un adendo para explicar lo ocurrido con RaTG13, en donde a su vez afirmaron que tenían en su disposición 8 betacoronavirus adicionales sin publicar (lo han hecho en fechas recientes): https://www.nature.com/articles/s41586-020-2951-z

5. Resulta interesante que según algunos estudios el virus SARS-CoV-2 y RaTG13 se unen pobremente a receptores ACE2 de murciélagos.

Todo esto para hacer ver que los argumentos científicos a favor de una zoonosis natural son endebles, si no nulos, igual que los del escape de laboratorio. Se basan principalmente en especulaciones. La evidencia circunstancial creo que apuntaría más hacia un escape de laboratorio. Por ello sería imprescindible una investigación independiente de los laboratorios de Wuhan (no la pantomima del equipo de la OMS comandada por Peter Daszak, posiblemente el científico con más conflictos de intereses), incluyendo experimentos realizados, entrevistas individuales con científicos, recuperación de bases de datos borradas, etc. Además de, por supuesto, seguir investigando la vía de la zoonosis natural.

domingo, 7 de marzo de 2021

El estrés.

No puedo moverme. En realidad sí puedes moverte. Pero estás tan cansado. Que no puedo. O piensas que no puedes. En cualquier caso no puedes. Tumbado en el sofá, frente a la pantalla del móvil. No me he movido en horas. No lo has hecho porque estás agotado psicológicamente. De sólo pensar en volver al "curro". Me entra ansiedad. La presión te atenaza. No permite desarrollar tu oficio como te gustaría. Como lo puedo hacer.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Barbazul, de Kurt Vonnegut

Escrita desde una perspectiva irónica y con un cinismo cándido y encantador, el narrador Rabo Karabekian da un repaso a los eventos importantes de su vida (ya supera la barrera de los 65 años) a los que une las situaciones recientes en esta especie de diario-autobiografía fragmentaria. Pese a que objetivamente podríamos decir que ha tenido una vida ficticia interesante (sus padres engañados antes de nacer él, pupilo del artista más conocido de su época en Estados Unidos Dan Gregory, miembro del grupo de expresionismo abstracto y codeándose con Pollock y Kitchen, rico por accidente, implicado en una guerra donde perdió un ojo, etc.), lo mejor de esta novela es su forma de contarlo: quitándose importancia y adoptando una postura irónica y crítica con respecto a sí mismo, a los demás, a sus vivencias y a la de los demás. Digamos que en su repaso de la vida y por añadidura de la época en que le tocó vivir desmitifica todo lo acontecido y le da un barniz de realidad común, no rehuye lo ridículo sino más bien lo enfoca. Leemos toda la novela con una media sonrisa de complicidad, con algunos momentos especialmente graciosos o perturbadores o lúcidos, entre los que cabe señalar:


Podemos leer entre líneas, por ejemplo, críticas a la concepción de arte y el mercadeo de este, a la forma de vida y extravagancias de los millonarios, a la guerra y sus consencuencias, a la incapacidad para establecer relaciones humanas profundas, a la burbuja del alquiler y los barrios que se ponen de moda (tenía alquilado un estudio en Manhattan en la época en que los artistas aún se podían permitir alquilar); o hacer cierto enfoque hacía el papel secundario de la mujer en momentos trascendentales de la humanidad, el trasvase de capital intelectual de París a Nueva York, la concepción de fracaso y éxito, etc.

Además, cuando pensemos en un almacén de patatas ya nada será igual (tiene que ver con el título del libro).





El final, in crescendo, da para reconciliarse.

Valoración: 7/10.

domingo, 8 de diciembre de 2019

La promoción del 49, de Don Carpenter


Una obra breve pero muy valiosa; una pequeña joya; el estilo seco, rápido, afilado, directo, en el que encaja las palabras precisas, no exento de "digresiones narrativas" (que para mí es pasar de contar una cosa a otra sin que por ello la narración se resienta, sino al contrario), es absorbente y magistral. Con esa prosa tan sencilla (y en realidad tan difícil) logra transmitir sensaciones y sentimientos al lector, además de hacerle asimilar lo contado. El libro se basa en una serie de relatos o anécdotas donde intervienen protagonistas comunes de un instituto en la edad de adolescencia, y con él creo que Don Carpenter mitifica dicha edad que precede a la adultez, tanto en lo bueno como en lo malo: la capacidad de enamoramiento, el sentirse excluido del mundo, la firmeza de la amistad, el actuar como si la vida fuera a ser eterna (o fugaz, según desde el punto de vista en que se mire), la capacidad de caer en ensoñaciones. El final -los dos últimos relatos- es abrupto y lúcido. Creo entrever cierta nostalgia e, interpretación personal: el autor nos viene a decir que comparado, el mundo de los adultos es una mierda.

A su vez, me gustaría resaltar un pasaje que es prueba de que la narración esconde mucho más tras la prosa precisa y lacerante: como queriendo hacer ver que lo de la alta cultura es un mito y que cualquiera es capaz de apreciar una obra considerada de altos vuelos (en este caso musical), y que cualquiera tiene o puede desarrollar sensibilidades de los así considerados eruditos.



Valoración: 7,25/10

lunes, 18 de noviembre de 2019

The Square, de Ruben Östlund

Un truño. Un film pretencioso, hecho para epatar, aburrido, sin gracia. Por desgracia, Östlund opta más por el postureo moderno (bellas imágenes inconexas, muy bien rodado, blablabla) en lugar de ofrecer profundidad y cae en los tics y hábitos que supongo, quería denunciar con The Square, aunque uno no está tan seguro de si lo que en realidad deseaba era enaltecer dichas conductas. Habiendo visto con anterioridad la apreciable Fuerza mayor, las esperanzas depositadas se van perdiendo con el transcurso de los minutos, uno incluso llega a pensar que el sopor y el sueño que provoca en los primeros minutos es a propósito con la intención de mostrar las vidas aburridas y desconectadas de los (pequeño)burgueses, la impostura del arte (¿si se expone en un museo cualquier cosa pasa a ser arte?) y de los críticos/artistas/prescriptores, las actitudes civilizadas (y cobardes e insolidarias) socialmente impuestas, etc. Pero es que es todo el rato así de insulsa. Casi dos horas y media. Con secuencias que tienen difícil conexión entre sí, que no están bien entrelazadas; con algunas de supuesto humor que es bastante deficiente, etc. Por hacer una comparativa con otro film que es crítico con la parte de la sociedad que refleja, que es la misma (puede resumirse en el vacío existencial y el encorsetado social de la burguesía), Toni Erdmann de Maren Ade, de duración similar (algo superior) y rodado en la misma época, es mucho más divertido y gracioso que la descrita. Buf.



Valoración: 2/10

domingo, 17 de noviembre de 2019

Amor, de Anne Orstavik

Una novela sencilla en su prosa y en su forma, que a su pesar en ningún momento logra alzar el vuelo. Lo más novedoso es que en (casi) cada capítulo va entremezclando las vivencias separadas de los protagonistas, la madre y su hijo. Habiendo leído El extranjero de Camus, donde tras la prosa sencilla de la primera parte, en la segunda te rompe la crisma con tal exposición de alegatos y la verbosidad de los pensamientos, la comparación resulta inevitable (por no mentar a Agota Kristof). Parece claro que la autora pretende mostrar la incomunicación inevitable entre generaciones maternofiliales, o el egoísmo del ser humano en busca de la (in)felicidad, pero resulta fallida. Como mal menor: se lee con facilidad.




Valoración: 3,5/10

domingo, 3 de noviembre de 2019

Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson

Se puede considerar esta obra una fábula que trata de invertir los preceptos morales, derruir el concepto occidental de lo bueno y de lo malo, o al menos darle una vuelta de tuerca. Narrada desde el punto de vista de Mary Katherine Blackwood, logra que el lector se identifique y empatice con su situación, estar concernido por la narración de sus vivencias, sentimientos y pensamientos; que por ejemplo uno esté también deseando y/o imaginando la muerte (¡censuren!,¡censuren!) a los hijos-de-puta que no paran de chismorrear o burlarse de ella y de su familia. Porque aunque resulte cándida y se muestre vulnerable ante los demás, ello no es óbice para evitar desear la muerte al prójimo; reflejando la complejidad del ser humano. Es una fábula porque la historia está salpicada de detalles fantasiosos, como las continuas referencias a la Luna o el comportamiento del gato Jonas (que se diría actúa como un perro humanizado). Interesante cómo nos va poniendo en situación la autora Shirley Jackson introduciendo los detalles claves una vez ya estamos imbuidos en el personaje de Mary Kate; al principio no sabemos por qué esa inquina del pueblo hacia la familia Blackwood (se nos deja caer que puede ser por su dinero o estatus, o por su afán de separarse del resto con la valla que rodea su terreno), nos enteramos tras la visita de unas antiguas amigas de su madre (¡asesinada/muerta junto a casi la totalidad del resto de la familia por envenenamiento con arsénico en el azúcar!), tampoco hasta la llegada del primo Charles sabemos de lo que es capaz Merricat por mantenerse como siempre al lado de su hermana Constance: "De hecho, me pregunto quién seguirá aquí dentro de un mes. ¿Tú o yo?" le espeta Charles a Mary Katherine tras haberle pedido ésta a él que se marchara. A partir de este momento se declarará oficialmente la guerra entre ambos. Y como consecuencia de esta guerra, tras el incendio, nos enteramos de quien envenenó a sus familiares.

¿Hacemos bien en sentir empatía con Mary Katherine? ¿La narradora, en esencia, siempre nos manipula, y por ello resultaría necesario recurrir (en la vida real) a las distintas versiones y visiones de los implicados? ¿Una relación demasiado afectuosa y/o dependiente es por definición malsana? ¿Hasta qué punto necesitamos el contacto con el exterior para tener una vida plena? ¿El comportamiento de la masa, de la sociedad y de sus individuos, no puede llegar a ser profundamente odioso y malicioso (reacciones y actuaciones en el incendio)? ¿El arrepentimiento y la compensación (en forma de comida) redime al ser humano de sus acciones, aunque sea sólo en parte? ¿Existe más de una concepción del mundo válida? ¿Qué motivo lleva a a alguien a cometer acciones atroces como dar muerte a otras personas? ¿Bajo qué perspectiva dichas acciones dejarían de ser atroces? ¿Estar siempre castigado se puede considerar maltrato? Estas son algunas de las cuestiones que uno se plantea tras la lectura de Siempre hemos vivido en el castillo, escrita con una prosa sobria y fluida.



Valoración: 7/10.

martes, 29 de octubre de 2019

Love Streams (Corrientes de amor), de John Cassavetes

Lo que más llama la atención del film una vez terminado es su excentricidad y la perspectiva desde la que se enfocan los sentimientos, además de, por supuesto, esos planos-enfoques de genio (por ejemplo, cuando Sarah y Robert hablan y sólo se ve a Sarah sentada en la mesa (lo demás está cortado por la puerta (ver video final)). El film de Cassavetes nos introduce lentamente, o más bien de súbito y prácticamente en una única faceta, primero la vida de Robert Harmon, que pareciera vivir en un harén de mujeres, sexo y lujuria; un ser obsesionado por la belleza y por el placer, y sin embargo consumido en su interior; ya que como se muestra muy claramente, las mujeres que habita lo hacen por estar a sueldo de éste. Este esnobismo, esta libertad tortuosa, se da en gran medida porque Robert es rico, no le falta el dinero; y aún así, en ese patetismo que sería la envidia de tantísimos hombres ("libertad sexual pagada") se dan momentos de brillantez, como cuando insiste en que todas las mujeres guardan un secreto o cuando trata de ligarse a la cantante de un club nocturno y acaba tirado en el suelo. Por otra parte tenemos a Sarah, a la que el director nos muestra en pleno litigio por el divorcio con su marido y la custodia de la hija de 14 años, que en un giro sorpresivo, decide que quiere quedarse con el padre. Lo que desemboca en el conocimiento del pasado en el psiquiátrico de Sarah. ¿Y qué tienen que ver Sarah y Robert, introducidos en pantalla por separado, como en otros films de Cassavetes? ¿Serán antiguos amantes? Pues hasta bien entrados en el largo no nos damos cuenta de que son ¡hermanos!; magistralmente ocultado y revelado por el director.

En este entramado tortuoso y extraño observamos un espectáculo que a su vez, da pie a reflexionar, por ejemplo, sobre la locura y si nos atrevemos a (de)limitar sus límites, sobre el poder del dinero para tener una vida esnob y en cambio en muchos momentos infeliz, sobre las complicadas relaciones entre padres/madres e hijos/hijas, sobre el egoísmo de los seres humanos, sobre el amor (en el film se pregunta: ¿amar podría ser un arte?) o sobre las relaciones entre hermano y hermana.

Hay una escena especialmente conmovedora, seguida de otra, de tal belleza y nobleza, que por ellas mismas ya merecería la pena el visionado del largometraje. Me refiero a cuando Robert queda con la madre de la cantante del club (que en otra ocasión cuidó de él) y baila con ella y le hace sentir la mujer más maravillosa y atractiva del mundo, porque a los viejos también les gusta sentirse deseados y bellos. Al unísono, Sarah, que se siente mal, decide irse a una bolera y jugar a los bolos ella sola, donde de nuevo, y con la ayuda de un desconocido, vuelve a sentirse una mujer poderosa y eufórica. Porque y aunque a veces tendemos a olvidarlo: sentirse querido y deseado da inusitada fuerza a dicha persona.



Sin duda Corrientes de amor es una película única.

Valoración: 7,25/10

lunes, 21 de octubre de 2019

Minnie and Moskowitz (Así habla el amor), de John Cassavetes

Lo primero que llama la atención es el bullicio de la ciudad y de qué forma tan magnífica es capaz de reflejarlo Cassavetes. Y es que el director hace un cine eminentemente urbano, frenético, incansablemente intenso. La intro del film, nuevamente, magnífica: vemos a uno de los personajes (Seymour Moskovitz) vivir de su forma tan particular (en el trabajo y en el ocio), todo a ritmo vertiginoso y desde una proximidad propia del director, como si estuvieramos allí con él. Pero es que lo que sigue, con la conversación de la otra protagonista (Minnie Moore) con su amiga sobre cine, sobre el amor, sobre la vida, no anda a la zaga (se quedan plasmadas dudas como si con el paso de los años se pierde la capacidad de ilusionarse y enamorarse, comentarios de por qué en el cine todo es mucho más sencillo y además cómo nos predispone en nuestras creencias sobre la vida, amargas quejas sobre la amargura que trae la soledad y/o ausencia de sexo, etc.). Y para ahondar en el shock que nos provoca esa intensidad, a continuación la escena de celos de su amante, que no duda en pegarle por llegar tarde y borracha, más lo que se desarrolla con posterioridad. Resumiendo: cine de la hostia.

A partir de esta larga introducción es cuando se desarrollará la historia de anti-amor, o de amor poco convencional, entre Seymour y Minnie. No sin antes dejarnos brillantes momentos como la escena en el restaurante con Zelmo donde ante una afirmación de éste contesta "nací en las cataratas del Niágara, Nueva York" (que mi memoria remite a París, Texas, de Wim Wenders). Los personajes que muestra Cassavetes están despojados de ese halo de ejemplaridad o fascinación vacua que se da en la mayoría de films, aquí nos deja claro que las personas tienen sus formas de hacer y pensar totalmente imperfectas y aborrecibles o encantadoras según la mirada del observador, muchas veces rayando en la locura o neurosis. Porque la relación que se establece entre Minnie y Seymour es contradictoria, de sí pero no, primero hay que vencer a las apariencias y las convenciones (en un momento dado Minnie le recrimina que no es la cara con la que había soñado), en apenas unas horas de convivencia tortuosa se encuentran, alejan y reencuentran, dejando mientras tanto imágenes patéticas o maravillosas, matices y detalles de esta extraña conexión. Pienso, por ejemplo, en la forma en que usa Minnie esas gigantescas gafas de sol: cuando siente vergüenza (generalmente de su acompañante) y quiere esconderse, y de hecho en una escena soberbia, Seymour le recrimina que se las vaya a poner: en la cafetería, tras obeceder a sus impulsos y llamar a Seymour para que se reuna con él, con los helados, y la maravillosa sonrisa (de enamorada, de sentirse querida y por añadidura exultante) de Minnie cuando éste aparece. Antes de ello le recriminará que se toma demasiado en serio a sí misma y ella misma profundizará en su forma de vivir ("ya no sonrío", "a veces me cuesta respirar", "me siento sola"). Porque pese al ritmo frenético de sus personajes, no deja de ser un film eminentemente conversacional. Otra escena icónica, por partida doble, es la del aparcamiento, cuando tras un rifi-rafe se ponen a bailar la música que suena de la camioneta, por un lado, y después cuando Minnie se encuentra con unos conocidos burgueses y ésta, en su impulso, intenta evitar que la relacionen con Seymour. Por no mentar la escena de la canción: ejemplo de cómo ser romántico (y no ñoño) mostrando a dos enamorados cantar, por la verdad que transmiten.

El epílogo, con la reunión de las madres de ambos personajes (que en la vida real eran las madres de Gena Rowlands y John Cassavettes) sigue la línea del resto del film: resulta regocijante cómo la madre de Seymour intenta echar por tierra la boda de su hijo diciendo que es un bobo, vago, conformista, pobre, sordo, etc. y que Minnie es demasiado guapa para él. Toda la conversación, desde el inicio (cuando la madre de Seymour saluda primero a la madre de Minnie, y le comunica lo alta que es) hasta el final es excepcional.

La coda, enseñando cómo esta extraña y loca relación de personajes al margen de la sociedad llega a buen término, da lugar al óptimismo: el triunfo del amor por encima de todo. (Aunque claro, cómo dicen en el propio film, la vida no es tan fácil como en las películas, incluso en ésta).



Se le podría achacar falta de verosimilitud, demasiados ajetreo, etc. pero no se puede negar que es una gran obra de autor. Y como anécdota al margen del argumento, me quedó grabado el U-turn en la conducción.

Valoración: 8/10




PS. ¡Qué magnífica actriz es Gena Rowlands! ¡Ella sola rebosa la pantalla!

PS2. Detalles de cineasta: aparte de los planos cortos en las conversaciones, llama la atención cómo Cassavetes enfoca en muchas ocasiones al que escucha en lugar de al que habla en dichos intercambios verbales: como queriendonos hacer ver que muchas veces expresa (informa) más fijarse en quien en escucha en lugar de en quien habla.

domingo, 20 de octubre de 2019

Gloria, de John Cassavetes

Hay que tenerlos bien puestos para que en una película de suspense los protagonistas sean una mujer y un niño; personalmente arrugo la nariz cuando el protagonista es un infante en un film dirigido principalmente a adultos. En este caso la mujer Gloria, representada por la gigantesca actriz Gena Rowlands (además de musa de Cassavetes) llena la pantalla, y el niño chirría un poco; aunque bien es cierto que la historia está escrita alrededor de ellos y no podría darse sin ambos. No deja de ser una obra interesante por la acción y tensión que transmite y sobre todo por la manera característica de rodar del director (y la música empleada), con destellos de genialidad (el comienzo con el arte abstracto, la música lenta, la panorámica de la ciudad y la costarricense saliendo el autobus y llegando al edificio), aunque con quizá demasiados fallos de guión (el libro tan importante aparece y desaparece, demasiadas casualidades) y argumentalmente floja. Me da que fue un antojo de Cassavetes que quería ver a Gena de (anti)heroína, algo que por ejemplo también hizo Hal Hartley con Parker Posey en Fay Grim (con resultado decepcionante).

Antecede a El fugitivo, de Andrew Davis, en este tipo de films, aunque creo que no llega a la altura (en este caso en lugar de huir de la policía, lo hace de la mafia). Me temo que la relación que se establece entre Gloria y el niño no termina de cuajar. Mi opinión es: niños tan protagonistas en este tipo de películas es un poco meh. O tal vez sea que no me gustan los niños. Como diría la propia Gloria: "I hate kids, specially yours."




Valoración: 5,5/10

domingo, 13 de octubre de 2019

Noche y día, de Hong Sangsoo

Posiblemente sea el largo de Sangsoo más convencional -de los que he visto-, salvo por su duración (alrededor de 145 minutos), y el que menos me ha gustado, pero paradójicamente el que más perdura en mi memoria. El más sobrio y sólido, aunque lejos de la genialidad de otros de sus films. Quizá influya en mi valoración el que el protagonista principal no termina de llegarme como espectador, incluso diría que no logro empatizar con él, y que por momentos me aburre. La obra narra de las peripecias de Sung-nam en París (tras huir de EEUU, se nos dice, por miedo a que le encausen por haber fumado marihuana), una especie de Casanova à la coreana, que se ve envuelto en una relación de amistad/atracción/sexo/amor a tres bandas. Interesante cómo muestra cómo la comunidad de coreanos se agrupa, se relaciona y a veces se ayudan unos a otros, no obstante nuestro protagonista es un hombre independiente y solitario, que echa de menos a su mujer en Corea del Sur, se nos dice que un pintor de renombre en su país aunque en el film no le vemos tocar ni un mísero pincel. Vemos sus idas y venidas en la comunidad coreana de París, con episodios dramáticos como cuando conoce a una antigua novia suya (sobre todo por lo que sucederá después), la ciudad es un escenario pero también un protagonista, primero a través de su relación con Hyun-ju (familiar del tipo que le hospeda) y sobre todo con la compañera de piso de ésta Yu-jeong, de la que aparentemente se enamora perdidamente. Y es este triangulo amoroso el que ocupa la parte más interesante del film; ya que a Hyun-ju le gusta Sung-nam, pero éste está interesado en la "loca" Yu-jeong. La trama está muy elaborada y podemos llegar a preguntarnos si al conseguir por fin acostarse con ella el amor imparable se disipa. Es cierto que su mujer en Corea del Sur le dice a través de conversación telefónica (falsariamente) que está embarazada y éste decide volver a su país, no queda claro si por sentido de la responsabilidad o si por haber conseguido su objetivo. En caso de ser lo segundo (por lo que me inclino) no difiere tanto de un amorío de verano, ya que pese a las estrecheces económicas, podemos inclinarnos a pensar que Sung-man se encuentra como si estuviera de vacaciones. Las palabras, los sentimientos,  la complicidad, se ven relegados a un segundo plano. Ha habido sexo. Por fin: objetivo cumplido. Ya en su país hará como si nada hubiese sucedido y aceptará de buen grado el falso embarazo de su mujer.

Sin duda el personaje más atractivo del largometraje es el de Yu-jeong (y aquí podemos intuir ecos de Midori en Tokio Blues, la novela de Murakami), que vive una vida entre real e imaginaria; resulta chocante cuando nos enteramos (a través de las vivencias de Sung-nam) que no estudia Arte en la Universidad y que la tiraron por plagiar un proyecto; proyecto que antes se nos muestra es su gran motivo de orgullo. ¿Hasta qué punto es Yu-jeong consciente de su mentira? ¿O es cinismo? No lo creo, porque en todo momento vemos a una chica muy vivaz, espontánea, bella, etc. y sus sentimientos sí parecen verdaderos, ¿lo son?



Valoración: 6,5/10

domingo, 6 de octubre de 2019

Nobody’s Daughter Haewon, de Hong Sangsoo

Una chica que ya es mujer y su madre. La misma chica y un profesor de instituto. Una ruptura. Amor, celos, rumores, en una de las clásicas películas elípticas de Sangsoo que trata de mostrar, en síntesis, aspectos de las relaciones humanas, con esa atmósfera un tanto nebulosa, entre sueño y vigilia, típica del director. ¿Hasta qué punto llegamos a conocer a nuestra madre? ¿Una vez uno se hace adulto puede cambiar nuestra perspectiva de ella? Ante la marcha del país de la madre deciden visitar la escuela de su infancia, pasar los últimos momentos antes de su partida juntas, hacerse confesiones y valoraciones, dejar el testigo. En aquel lugar hay un motelito que es donde la protagonista se acostó por primera vez con uno de los profesores de la universidad y comenzó su relación sentimental. Sangsoo nos muestra momentos claves de ésta, así como lo quebrazida que puede ser una relación sentimental y cómo de insospechados y ridículos pueden ser los celos. Porque sentirse herido por la relación anterior de tu actual pareja (¿cómo pudo estar con ese pánfilo?) es rídiculo. Se llega al límite elástico de la relación y ya no hay vuelta atrás, por muy patéticos o desesperados que sean los intentos de recuperar los perdido. El final también parece reflejar la exhuberancia de la juventud; la protagonista tendrá tiempo para amar y tener encuentros, en cambio, ¿qué le quedará al profesor?



Valoración: 7,25/10



jueves, 26 de septiembre de 2019

El poder de la provincia de Kangwon, de Hong Sangsoo

Un film dividido en tres partes, que va ofreciendo guiños hasta que se conectan entre sí. Lo más llamativo de la primera parte son los colores que aparecen en el film y cómo aparecen: como si de un cuadro de Sorolla se tratara, reflejando luz y vitalidad, en correspondencia con las protagonistas, jóvenes féminas adolescentes. La ropa, la ciudad, los paisajes; todo derrocha vida, creo que es un efecto buscado y conseguido por parte de Sangsoo. Las chicas viajan a Kangwon con el objetivo de divertirse, es decir: visitar algunos lugares interesantes y sobre todo emborracharse y conocer a gente (¡todos hemos tenido adolescencia y postadolescencia!). Pronto conocen a un guardia y Sangsoo nos muestra una cena con las chicas y éste en donde dos de ellas, ebrias, discuten de forma amarga entre sí (como diciendo, no todo es lo que parece, bajo una amistad alegre se esconden envidias y reproches). Una de ellas, la protagonista principal Jisook, acaba tan borracha que apenas puede mantenerse en pie y es el guardia el encargado de llevarla a su caseta, actuando de una forma reprobable una vez dentro, intentando tener una relación sexual con una joven que apenas puede ejercer su voluntad, aunque sí lo suficiente para rechazarle. El director avanza en el tiempo y estamos ante el reencuentro de Jisook y el guardia unos meses después, un viaje romántico y ilusionante que se torna en decepción y fracaso, incapaces de conectar uno con la otra. Quizá los "amores de vacaciones" siempre deberían quedar en eso, no ir más allá en el tiempo; idealizados y románticos.

En la segunda parte del film, protagonizada por un profesor, creo ver influencias tarantinianas, además mostradas desde el principio, con esa conversación en el bar entre dos amigos con música de fondo, hablando sobre amantes (y por añadidura, sexo). En este caso los amigos son treintañeros. Sangsoo nos muestra la vida familiar del protagonista, que tiene mujer e hijo, y que lo que más anhela profesionalmente es conseguir una cátedra fija de profesor. Él y su amigo deciden ir a Kangwon para pasar unos días de vacaciones, y es en el tren donde se nos muestra la primera conexión entre la primera y esta segunda parte del largo, nos damos cuenta que el amigo (escena que también aparece en la primera parte, pero no lo conocíamos) choca con Jisook tras pedir comida. En Kangwon tratan de ligar con una desconocida, quedan en un lugar de la montaña, pero un malentendido (y un retraso por parte de ellos) hará que no se encuentren y poco después, nuestro protagonista se lo recrimine delante de su pareja. Es relevante este hecho porque al final de esta parte leerá que una mujer cayó por el precipicio, la misma mujer, je, mientras el hombre que la acompañaba huyó comprando un billete de avión que iba a comprar justo él; precisamente este rumor ("una mujer se había suicidado en el monte de Kangwon") también aparece en el primer tercio. El realismo mágico de Sangsoo. Imperdible la escena en la que llama a la policía, desde una cabina, para denunciar el asesinato de dicha mujer. Antes también ocurren cosas interesantes, como el adulterio hacia su mujer, ya que no duda en ir a un prostíbulo para conseguir sexo (estriptis, música europea, las rusas las más "cotizadas"). O la simbólica aparición de Jisook con las tejas: "Que mamá tenga salud."

La tercera ocurre mucho tiempo después, de nuevo la influencia de Tarantino (¿podríamos afirmar que este es film más occidental, visualmente hablando, de Sangsoo?) se hace notar con la conversación sobre alcohol y sexo entre profesores en un bar mientras suena continuamente una canción de David Bowie, en la que se entromete Jisook, que trabaja de camarera y fue alumna del profesor. El profesor se queda hasta el final y tienen un encuentro sexual. Lo más impactante llega al final, cuando retorna a su antiguo hogar, el que ocupó con su mujer y su hijo, al que hacía mucho tiempo que no volvía, donde tan sólo sobrevive un pez (simbolismo) de todo lo que dejó. La vida familiar queda destruida para siempre, consiguió su gran anhelo (ser profesor titular en una universidad importante), y entremedias todo cambió. Para bien o para mal.


 


Valoración: 8,5/10