domingo, 22 de septiembre de 2019

La mujer es el futuro del hombre, de Hong Sangsoo

Este film versa sobre el retorno a la juventud desde el momento de madurez (al menos en cuanto a edad). Mun-ho y Hyen-gon quedan tras muchos años sin verse, esos años de juventud referidos, y tras un encuentro donde se muestra las expectativas no cumplidas (en cuanto a lo que imaginaba su yo pasado sobre su yo futuro), deciden ir a visitar a una antigua novia/amante de dicha época. Pese a que ninguno de ellos es lo que podríamos llamar un fracasado, a lo largo del film sobrevuela la sensación de que la felicidad anhelada se quedó en eso, un anhelo, la vida continúa y no cabe más que seguir viviendo adaptándose a sus circunstancias actuales. Aún así, el reencuentro del triángulo amoroso resulta sublime y sórdido -aunque nada de lo que pueda escribir será mejor que verlo por uno mismo-, culminando en una noche de lo más ajetreada; siempre con alcohol de por medio, como es habitual en Sangsoo, que parece decirnos: ¿cuántos encuentros sexuales/amorosos se escaparían si no fuera por el alcohol? ¿acaso no nos otroga valentía y nos borra momentáneamente los tabúes? Las consecuencias de lo hecho llegan al día siguiente, donde tras una serie de sucesos y sentimientos (incluido los celos) cada uno vuelve a hacer la vida por su lado y se nos introduce otro aspecto en el que pensar: la atracción entre profesor universitario y alumna (y viceversa) (otra máxima que se repite en muchos de sus films); llama la atención cómo en la cultura coreana es habitual que los profesores vayan de copas con sus alumnos, que profesan un respeto inicial muy llamativo (aunque con alcohol de por medio suele desaparecer).

No deja de ser un film muy elegante, con los juegos característicos de Sangsoo (pienso en las propuestas a la camarera en la parte inicial, por parte de los dos amigos, de forma independiente; o en la introducción de historias pasadas para explicar el presente) y sus momentos hilarantes (cuando una alumna le presta un pañuelo al profesor, éste comenta ante todos: "huele muy bien... muy bien... huele realmente bien").



Valoración: 7,25/10

domingo, 15 de septiembre de 2019

En otro país, de Hong Sangsoo

Sangsoo tiene una especie de varita mágica que hace que aunque al principio no esté gustándote especialmente el film, una vez finalizado el visionado casi acabas aplaudiendo con las orejas. Se le podrá criticar la sencillez de los diálogos, "que no trata sobre nada" (las mejores conversaciones son las que no tratan sobre nada y lo hacen sobre todo), que se repite, etc.; pero en cada largometraje introduce nuevas situaciones y variantes que hace que todo cambie. Utiliza la aliteración cinematográfica, si es que ese término existe, para seducir al espectador. Es decir, sus historias son al mismo tiempo alternativas e intercambiables, con variaciones que a su vez las convierten en distintas, introduciendo elementos de unas en las siguientes, repitiendo escenas en otro escenario y otras circunstancias, variando el devenir. Juega con la realidad filmíca a su vez introduciendo sueños en estas historias alternativas que consiguen crear nuevas historias alternativas. Sin grandes artificios (utiliza una cámara fija en las escenas y el zoom para resaltar una situación o un pensamiento) pero con un genio difícil de igualar. ¿Hace un realismo mágico (a la coreana) cinematográfico? ¿Su cine es (haruki)murakamiano?

En la película que nos ocupa incluso podríamos decir que en la intro muestra su (o una forma) de trabajar: para olvidar el presente una joven cineasta (que a su vez es personaje secundario de las historias que crea) se dedica a escribir un guión, que en realidad es la película en sí. Consta de tres historias con una misma protagonista que no es la misma (en cada una de ellas está en una situación distinta), aunque en esencia sí (la forma de ser, el nombre, su atractivo innato), como queriendo decir que dependiendo de los caminos que tomemos en la vida (y tomen los que nos rodean) podemos convertirnos en, estar en determinadas situaciones, pero ay, nuestra personalidad es la que es. Anne, la gran protagonista interpretada por Isabelle Huppert, en el primer caso es una cinesta invitada por un director de cine a pasar la estancia en un hotel de Mohang, en el segundo llega sola porque espera al amante aprovechando que su marido está de viaje, en el tercero va con una amiga para animarse y olvidar que se ha separado de su marido porque le ha puesto los cuernos con una coreana. Lo importante, no obstante, está en los detalles y en cómo juega con las "realidades", como si fueran posibilidades de una misma vida, y a su vez crea esos falsos déjà vu característicos de su cine. Por poner en situación, con brevedad: en la primera historia Anne conoce a un socorrista mientras da un paseo por la playa, al que después rechaza delante de sus amigos en una barbacoa, para al día siguientes ir a entregarle una nota romántica de lo que pudo (y quiso) que hubiera sido. También se hace notar la atracción que siente el cineasta que la acoge (junto a su esposa muy embarazada). En la segunda historia el amante (también director de cine, aunque representado por otro actor/personaje) le llama diciendo que se retrasará porque llegará tarde, y antes de su llegada es donde se producen las ensoñaciones de Anne precisamente relacionadas con la llegada prematura de su amor (¿quién no ha soñado/fantaseado con su amado/a?), que podrían pasar por historias reales. Y es en una de esas ensoñaciones donde en esta ocasión aparece el socorrista, para alimentar los celos de su amado, que asimismo no quiere que les vean juntos por ser conocido. Una vez despertada, al recibir un mensaje del director en el que se lamenta por no poder acudir por complicaciones, Anne se topa con el socorrista y le sigue hasta su tienda de campaña, que acaba con una invitación de éste a que entre y ella decide rechazar. Después su amado le dará una sopresa, que será seguida con detenimiento por el socorrista con unos prismáticos. En la tercera historia Anne conoce al conocido director de cine que aparece en la primera escena, que a su vez quiere ligar (y que también ha ido a Mohang con su mujer embarazada) con ella. Como novedad (además de su amiga) respecto a las dos historias anteriores, un monje budista cobra protagonismo, y a su vez es mostrada su extraña forma de pensar. En ésta última Anne conoce también al socorrista en la playa (como en la primera historia), aunque con soju (bebida alcohólica coreana por antonomasia) de por medio, y por fin acaba como querríamos que hubieran acabado las dos primeras. No es tema baladí el detalle del soju, Sangsoo parece reflexionar acerca del papel del alcohol para que actuemos (los humanos) como queramos en materia social y sexual, para desinhibirnos de la realidad y de las preocupaciones y de los prejuicios. Mas las conversaciones y las repeticiones y alteraciones de dichas conversaciones en distintas situaciones son la esencia del film.

Un film que también tiene sus momentos cómicos, especialmente en los que la novia embarazada del director cobra protagonismo.



Valoración: 6,75/10.

domingo, 8 de septiembre de 2019

La virgen desnudada por sus pretendientes, de Hong Sangsoo

Me encanta cómo Sangsoo juega con sus espectadores y el cine autorreferencial que es capaz de confeccionar. La tercera película del director tiene una estructura similar a la que repetiría después en Ahora sí, antes no; pero creo que La virgen desnudada por sus pretendientes es aún mejor. Los primeros 55 minutos de film están dedicados a narrar la historia de un romance, centrándose en la perspectiva del hombre (Jaehoon) y con la cámara deleitándose en los paisajes urbanos y los escenarios cotidianos (existe un plano dentro de un taxi que nos puede retrotaer a Noche en la Tierra de Jarmusch, aunque la situación sea distinta), siendo la mujer (Soojung) el objeto de deseo. Está narrada con una parsimonia que permite al receptor encadilarse y remolcarse en la belleza de las imágenes, de las situaciones, de las conversaciones. Hasta ese momento, con sus caracterísiticas intrínsecas (Soojung es virgen), podríamos decir que es una historia convencional. Y entonces llega el cambio, el juego en el que nos ha introducido acelera el ritmo desde una perspectiva más cercana a la de Soojung: se narra "lo mismo" con sus añadidos y variaciones, de forma que incluso se entremezclan los "recuerdos" de la primera parte con esta segunda, de forma que podríamos tener una falsa sensación de déjà vu, porque la historia cambia. Me refiero, por ejemplo, al momento en el que Soojung confiesa al director de cine que es virgen pero que lo intentó hasta dos veces con un buen amigo, y no podemos obviar que en la primera narración Jaehoon intenta desvirgar en dos ocasiones a Soojung. Magnífica forma de jugar con nuestra mente y nuestra memoria, porque dicho momento de esta segunda narración "clonada" antecede cronológicamente a la de los encuentros con Jaehoon. De forma similar, la escena donde el director le quiere enseñar una cosa graciosa a Soojung y se mete por un callejón, que termina con un intento de violación por parte de éste, nos retrotrae al momento de la primera narración donde Jaehoon también le quiere mostrar algo gracioso y termina con un beso no correspondido. Creo que esta segunda narración es más obscena (nada más comenzar nos introduce al hermano de Soojung en la escena de la paja) y sórdida, se fija menos en los detalles bellos, va más al grano. Tras asistir a estas versiones alternativas y al mismo tiempo entremezcladas del (intento de) romance (muy sustanciosas), queda la parte final, que no es otra que la del triunfo del amor y la desvirgación. Todo muy sórdido y al mismo tiempo atractivo (por lo que podríamos concluir que se impone la segunda narración a la primera). Resulta llamativo el patetismo con el que el director muestra las relaciones sexuales, algo de lo que ya escribió por ejemplo Philip Roth en El animal moribundo.

Genial.



Nota: 9/10.

PS. Muy interesante las opiniones acerca de hacer cine y la forma de mostrar el trabajo dentro de él.

domingo, 18 de agosto de 2019

El deseo de Kianda, de Pepetela

Quizá lo más destacable de esta nouvelle sea la mordacidad crítica hacia la sociedad además de la capacidad para mezclar realismo (siempre con una tenue exageración) y surrealismo. Hay dos protagonistas principales, marido y mujer, mujer y marido, Joao y Carmina, y a partir de las circunstancias de estos y de las situaciones que viven Pepetela va disparando sobre un sinfin de temas, haciendo uso de una prosa sencilla y liviana y un humor muy ácido. Sinopsis: Joao es lo que podríamos definir como un vago de buen corazón, mientras Carmina es una ambiciosa política de izquierdas. Viven en Angola, Kianda, concretamente en la plaza de Kinaxixí; donde se van cayendo edificios sin herir a sus inquilinos, no existen motivos racionales para explicar estos sucesos. En apenas unos trazos Pepetela es capaz de reflejar de forma certera las dificultades de la convivencia en la pareja, los intereses y bandos en la guerra, las relaciones familiares viciadas, la ambición desmedida por el poder, el poder del dinero y cómo éste hace renunciar fácilmente a los ideales, parte de la historia (también literaria) de Kinaxixí, la importancia del poder a la hora de conseguir empleo (y no cumplir con el cometido), la huida de las responsabilidades adultas, las diferencias "raciales" según las mentalidades, la paradoja entre lo que se piensa y lo que se hace, la mediatización de cierto fenómeno a nivel mundial y cómo los países del "primer mundo" tratan de ir de listos, etc., etc. Muy rica en matices, con brillantes análisis del funcionamiento del mundo, me lo he pasado genial con este irónico descreído.




Dejo un par extractos que muestran perfectamente lo que quiero mostrar:

"Lamento añadir leña al prejuicio, que se repite hasta la saciedad, de que los juristas sólo se interesan por su propio discurso, pero no puedo encubrir esa información que está históricamente comprobada." (p.13)

"- Imagínate que aquéllos hipócritas quieren aprobar una ley para impedir a los parlamentarios que sean gerentes de firmas. Que es incompatible. Ah, pero van a oir lo que es bueno. Camada de incapaces, ¿quieren ser políticos profesionales, vivir del salario miserable de diputados? Como si eso los elevase a los ojos del pueblo. El pueblo sólo respeta a los ricos y poderosos, ¿aún no se han dado cuenta?
- Durante muchos años fuiste una política profesional y no se te daba mal. Era la tesis de Lenin, ¿te has olvidado?
CCC le lanzó una mirada incendiaria. Joao se encogió un poco en la silla, arrepentido ya de haber hablado.
- Era en otro contexto y con otros objetivos. Ahora estamos en la economía de mercado. ¿Cómo van a querer después empresarios en el Parlamento, abrir el Partido a todas las clases sociales, si les obligan a dehacerse de las empresas?
- De deshacerse nada. Buscan testaferros para que den su nombre a las empresas y contináun dirigiéndolas tranquilamente. Es lo que se hace en los países democráticos.
- Ya lo sé. Y es lo que nos van a obligar a hacer. ¡Hipócritas! Fuimos media docena los que nos batimos contra eso. Derrotados en la partida, ante las masa de los populistas que quieren dar prestigio al Parlamento, haciendo parecer que los diputados son representantes del pueblo anónimo y desgraciado.
(...)
- La famosa ley va a ser aprobada. Estuve hablando con mis colegas que son diputados y empresarios. Y, como siempre, tu brillante idea van a seguirla todos, es la única alternativa.
- ¿Mi idea? -Bien se había preparado para estar a la defensiva, pero Carmina había conseguido al final sorprenderle.
- Claro. Tu brillante idea. Es curioso que sólo tú no valores tu inteligencia, querido. ¿Así es que no fuiste tú el que dijo en seguida que lo que era necesario era pasar la gerencia nominal de las firmas a personas de total confianza?" (p. 71-74)

sábado, 17 de agosto de 2019

En la playa sola de noche, de Hong Sangsoo

Siendo la segunda película que veo del director quedan claras varias cosas: la importancia que da al alcohol y el tabaco en la sociabilidad (fiel reflejo de la vida; casi se diría que es europeo), su cine es eminentemente conversativo y naturalista (no busca grandes efectos, sino reflejar el interior de los seres humanos a través de las conversaciones y acciones), su naturaleza elíptica (no le importa cortar las historias sin desenlace claro, la vida sigue). En algunos momentos puede llegar a recordar al cine iniciático de Kieslowski, aunque el de Sangsoo es mucho más calmado y pausado. La gente que muestra no lucha por ideales generales, sino por sobrevivir y vivir el día a día, casi se diría que están desesperanzados o asimilidados a los tiempos modernos (del primer mundo). Porque quizá una de las cosas que mejor refleja En la playa sola de noche es eso: plantear qué hacemos con nuestras vidas, desde un sentido nada catástrofita y levemente existencialista, sin excesivo drama (aunque la protagonista Younghee cuando se pone seria es de armas tomar).

Existen tres partes claramente diferenciadas: en la primera vemos a Younghee a su llegada a una ciudad de Alemania (leo que Hamburgo) y las acciones cotidianas junto con una amiga suya (mayor que ella) también surcoreana. Contrasta la comunicación que se establece entre ellas: la tranquilidad de que hablando en su idioma nativo en una ciudad europea nadie las va a entender: poder hablar de absolutamente todo lo que te de la gana, sin cohibirse, aun estando rodeadas de innumerables personas (aunque... ¿por qué se pone rojo como un tomate el chico del que hablan en la sala de espera?). En estas conversaciones se va dirimiendo el peso de sus vidas: Younghee es una actriz que está(ba) ennoviada con un famoso director de cine, a su vez casado: parece que viaja a Europa para huir de la presión mediática y social: aunque tiene la esperanza de que el director se reúna con ella (en un momento, tras dibujar su rostro en la arena de la playa, se pregunta: ¿estará él pensando en mí como yo pienso en él?). Por su parte, la amiga necesita la soledad para vivir aunque en el fondo le gustaría ser tan atrevida como Younghee. No carece de momentos cómicos: aparte del mencionado cuando el hombre del que están hablando se pone rojo como un tomate (según la conversación); también hace soltar carcajadas cuando están reunidos con unos amigos alemanes y va a la cocina y recrimina a su amiga que no hable, ¡que ella no sabe qué mas decir!. El final de esta primera parte es un poco obscuro: un hombre que les está rondando desde antes se la lleva en brazos de la playa a la que acude: ¿representación de su país, que la insta a volver?

En la segunda la protagonista ya se encuentra en Corea del Sur, concretamente en una zona poco habitada (¡no está preparada para Seúl!), que parece ideal para desconectar. Allí se encuentra con unos antiguos amigos, al principio la situación es un poco torpe, como pasa a veces cuando estás mucho tiempo sin ver a una persona; y poco a poco se va animando. Especialmente memorable y desternillante la escena donde la novia de uno de los amigos de Younghee se enfada con él porque le está diciendo que "son sólo amigos" (la novia no está en la conversación, escucha desde lejos). No te lo esperas, y resulta genial. Se reúnen a cenar y la conversación es distendida y profunda: hablan  sobre el amor verdadero, la belleza, la atracción sexual, la capacidad o no para amar, el paso del tiempo, etc. La tercera parte es cronológicamente continua a la segunda (de forma que se podría considerar sólo una, como hace el director): Younghee decide pasar la noche en un hotel: allí se encontrará con antiguos compañeros de trabajo y más adelante con el director del que estuvo enamorada. Resulta fascinante el patetismo con que refleja el (des)amor en la conversación mantenida; Sangsoo parece decirnos que el ridículo es consustancial al amor.

Un film de una gran belleza visual y sensitiva, conmociona por el retrato de las emociones.



Nota: 7,25/10.

PS. Escena entre cómica y tétrica es la del hombre en el balcón de la habitación del hotel, al que parece que no ve nadie. ¿Es el mismo hombre de la primera parte del film? ¿Humor absurdo (ver cómo limpia los cristales) o pretende ir más allá?

viernes, 16 de agosto de 2019

Ahora sí, antes no, de Hong Sangsoo

El planteamiento de la película es original, no en el sentido que no se haya hecho antes (Manoel de Oliveira, por ejemplo, hizo algo similar con una película que representa una obra de teatro cuyo título no recuerdo), sino en el de que hay que ser valiente para atreverse: por resumir: pone en perspectiva dos situaciones repetidas con variaciones en su transcurso; de ahí el título, supongo: antes no, ahora sí. Y es que en la primera representación de las situaciones (pongámonos en situación: un famoso director de cine independiente (¿alter ego de sí mismo?) trata de ligar con una desconocida en una ciudad nueva a la que ha llegado un día antes para presentar su película y dónde no conoce a nadie) vemos como todo transcurre con torpeza, sin confianza, está cohibido; y a pesar de que la cosa no fluye como debería existe una conexión evidente, simplemente no termina de cuajar. Supongo que es el antes no. Se repiten las situaciones con variaciones en su desarrollo, ahora el protagonista tiene más confianza en sí mismo (se nota) y la conversación fluye de forma menos embolicada (ahora sí). Aún así, en ambos casos se dan situaciones que rozan el patetismo, incluso puede que más en la segunda: me refiero principalmente a las escenas del bar: una por pánfilo y no saber qué decir, la otra por teatrero y embaucador. A pesar de la torpeza de la primera historia, el rechazo definitivo de la dama se da en las postrimerías de la noche: cuando descubre que ha usado un truco a la hora de evaluar su arte (y que está casado). El momento decisivo de la segunda historia diría que es cuando se entera de que se ha desnudado frente a sus amigas (mientras ella bajaba el ciego); ese tipo de locuras la hacen reír y le atraen. De todas formas, en ninguna de las historias alternativas entre sí llegan a las relaciones sexuales, el culmen de toda relación ocasional si así puede decirse: la primera porque ella no quiere, la segunda porque ella no puede y después él ya no quiere (a pesar del aprecio que probablemente dure toda la vida; ¡no le gusta el cine y está decidida a hacerse fan de sus films!). A su vez, se nos muestra cómo repercute el éxito y fracaso social/sentimental en las relaciones con los demás: en la primera historia el director está irascible y deja plantado a quien le ha llevado a dicha ciudad en la ronda de preguntas porque piensa que es un esnob y charlatán; en la segunda se les ve tan campantes charlando entre sí (¡aunque sea el mismo esnob charlatán!). Personalmente, a pesar del desenlace y del título, no me queda claro si Sangsoo se decanta por una forma u otra, y me choca que en la triunfante haya una serie de trampas, como la escena en el estudio donde el protagonista da su opinión sobre la pintura de la chica, que coincide con lo que ella le contó a él en el primer relato. Fuera como fuere, aunque a veces uno pueda dudar de si le están tomando el pelo, es un film que merece la pena ver.



Nota: 7,5/10

PS: Choca ver cómo los coreanos del sur se emborrachan en casa poniendo las bebidas alchólicas en ¡cuencos!

lunes, 5 de agosto de 2019

Diarios, Lord Byron [Citas y apuntes]

* "Pero no sé de nadie al que haya mejorado el matrimonio. Todos los emparejados de mi tiempo son calvos e infelices. Wordsworth y Southey se han quedado sin pelo y sin humor, y mira que Southey tenía en cantidad."

* Triángulo de los mejores escritores de su tiempo atendiendo a los criterios de la sociedad más que a los suyos propios:
                                                    W. Scott

                                                     Rogers

                                             Moore-Campbell

                                    Southey-Wordsworth-Coleridge

   -----------------------------------Los muchos---------------------------------

* Para el Byron que escribe los diarios (es decir, que ha sobrepasado los 25 años, según él ya ha terminado lo mejor de la vida) ser escritor, poeta, intelectual, etc. es poca cosa, desperdiciar el talento, los triunfadores son las gentes de acción y los que son capaces de gobernar y/o influir en el funcionamiento del mundo. Refiere varias veces, de distintas formas, a ello: "si considero que la preferencia que se tiene hacia los escritores por encima de los individuos activos, el formidable revuelo, propio y ajeno, que se monta alrededor de los escribas y su garabateo, es un signo de afeminamiento, degeneración y debilidad. ¿Quién que tuviera algo mejor que hacer escribiría? "Acción, acción, acción", dijo Demóstenes: "Acciones, acciones", digo yo, y no escribir... y menos aún rimar.  Echemos un vistazo a las lloriqueantes y monótonas vidas del "género". Salvo Cervantes, Tasso, Dante, Ariosto, Kleist (que fueron ciudadanos activos y valientes), Esquilo, Sófocles y también algunos otros de la antigüedad, ¡qué indigno y holgazán linaje es éste!"




domingo, 23 de junio de 2019

Kodachrome, de Mark Raso (2007)



Lo sé, es una peli pretenciosa, sentimentaloide, ñoña, ilusoria, cándida, previsible y demás epítetos que se le quieran añadir. Pero me ha gustado. Y me ha emocionado por momentos, como buen bobo que soy. No la considero una gran obra y probablemente no la recomendaría así como así, pero merece mi aprobado (vamos que da para lo que da, pero aún así...). Porque a veces también necesitamos sentirmos reconfortados, pensar en que las cosas saldrán bien, que la vida dará un giro y serás capaz de redimirte del pasado, mirando hacia el futuro con momentos de felicidad compartida. Y esto es precisamente lo que te ofrece este largo, que con un ritmo lento y algún toque humorístico y tierno, consigue captar la atención.

Y por si ello no fuera suficiente, la banda sonora es ejemplar. Sólo por descubrir a un grupo superlativo como Galaxie 500 ya ha merecido la pena.

                                           


lunes, 17 de junio de 2019

Detachment (El profesor), de Tony Kaye (2011)

Está lejos de ser una obra redonda, pero deja tocado al espectador. Podríamos decir que Detachment es una película de Todd Solondz desde la perspectiva de Tony Kaye. Es decir, pesimista hasta el extremo, aunque con otra forma de contarlo. Porque si queda algún mensaje tras esta película es que siempre se impone el egoísmo en nuestras vidas de mierda y que con ser muertos en vida y ser capaces de sobrellevar los problemas ya tenemos suficiente. Podría criticarse el uso de las cámaras, el pastiche que arma (con personaje reflejado en la misma película, autora de obras de pastiche excelentes), empero lo hace con tal talento que suma. Podría criticarse que se queda en la superficie de la mayoría de personajes, pero los enfoca con tal contundencia y falta de compasión que aniquila. Lo mejor de esta película es que rompe con el maniqueísmo intrínsecamente norteamericano de buenos y malos; cada cual ejerce acciones y pensamientos que beneficia o perjudica a uno mismo y segundos. Por ejemplo: vemos al protagonista principal (representado espléndidamente por Adrien Brody) enfadarse como un basilisco, fuera de sí, con la enfermera por llamarle a horas "intempestivas", y asimismo cómo acomete el cuidado de su moribundo abuelo pese a que sabe que abusaba de su difunda madre, y también como ayuda a una joven prostituta para después abandonarla. Y sinceramente, es una pena: el miedo a comprometerse, a permanecer en el mismo sitio, a mostrar debilidad sentimental, a dejarse llevar; probablemente afectado de por vida por sus traumas de niñez. Porque la relación que apenas se establece entre ellos es hermosa; con afecto, cariño y comprensión por parte de ambos, cada uno aporta al otro lo que necesita. Y en cambio no tiene reparos en hacer lo que considera que debe hacer. Dejar todo atrás. Ser un muerto en vida.

De cada personaje podemos extraer similares comportamientos y reflexiones.

El presente es una mierda y no hay futuro.

Me duele el estómago.

Con todas las objecciones que le queramos poner, sigue siendo un peliculón.

(Y uno se enamora de Sami Gayle).




domingo, 16 de junio de 2019

Blanco sobre Negro, de Rubén Gallego

Rubén Gallego es minúsvalido, y lo que al principio parece que va a ser como una novela de Albert Espinosa (¡todo tan bonito y tan bueno y tan mal elaborado!) va alzando el vuelo y muestra sin ostentación, en forma de capítulos cortos que pueden funcionar como relatos independientes -aunque unos tienen que ver con los otros, se va acumulando la información- las penurias y miserias que tiene que pasar un minusválido primero, y un anciano posteriormente (en genérico). Ocurre todo ello en Rusia en los años 70 y 80, pero con salvedades materiales y de gradación principalmente, creo que podría darse en cualquier parte del mundo incluso hoy en día. Con una prosa directa y seca, con cierta similitud con la de Agota Kristof en Claus y Lucas, aunque ciertamente muy alejada en cuanto a nivel literario, sus historias van calando y haciendo mella en el lector.  No es una obra literaria especialmente destacada pero por su contenido y forma de contarlo sí que resulta interesante; quiero decir con ello que no es una obra que recomendarías encarecidamente leer, pero que tras su lectura deja un poso y suscita el pensamiento.


viernes, 19 de abril de 2019

UNCLE HOWARD,de Aaron Brookner (2016).



El planteamiento del film es atractivo y atrayente, vemos construir (o desarrollar) un mito
acerca de su tío, fallecido prematuramente director de cine. Enseguida, según se nos
muestra con quienes se codeaba (Burroughs, Jarmusch, DiCillio entre otros) intuimos lo que
pudo haber llegado a ser como director de cine Howard Brookner. La frustrada proyección
de su no-carrera como cultivador de arte es una trama importante, aunque no la única, ya
que a través de la investigación filmada del sobrino (ya crecido) y director de este
largometraje Aaron Brookner, reconstruye retazos de la vida personal de Howard; también
es central la relación de y la admiración que profesa Aaron hacia su tío. Es indudable el
atractivo y el encanto (como bien se comenta) de Howard, y a través de las palabras de sus
compañeros de época y trabajo podemos intuir el talento natural que tenía el protagonista,
además a partir de las palabras de los otros podemos imaginar cómo eran sus relaciones y
cómo vivía, asimismo los retazos filmados por él mismo e insertados
convenientemente en la película nos dan flashes de su manera de hacer y proceder.
Simplemente por la forma en la que está compuesta Uncle Howard, con esas inserciones
constantes de documentos visuales de otras épocas que complementan a las imágenes
actuales, con la rememoración del pasado a partir de dichos diversos documentos,
buscando distintas voces (y fuentes) autorizadas, desde la humildad (¡sí, la grandilocuencia
en esta obra llega en todo caso a través de lo transmitido!), haciendo volar la imaginación,...
merece la pena ser visto. Podríamos ponerle pegas en el sentido que quizá es demasiado
fragmentario o acrítico, que apenas logramos vislumbrar la superficie de una persona muy
interesante, pero seguro que su tío estaría orgulloso de lo hecho por Aaron. Asimismo, es
un film que muestra la contundencia con la que la enfermedad del sida causó estragos en
los años 80, así como la visión de aquella época acerca de la homosexualidad (para bien y
para mal, según los entornos y los casos), y que finaliza con un mensaje muy potente: no
importa tanto la edad con la que mueras sino si has hecho lo que has deseado durante ese
tiempo. Y la tristeza por la muerte de su amigo…rodada por Howard filmandóse a sí mismo, es admirable y asombrosa, por el elemento identificativo, ¿quién no ha bailado y/o escuchado música, a solas, por tristeza?

(Foto: Sundance Film Festival (https://variety.com/2016/film/reviews/uncle-howard-review-sundance-1201689564/))

domingo, 15 de julio de 2018

Arab Jazz, de Karim Miské

Novela negra de nuevo milenio, consigue lo que se debe esperar de toda novela de dicho género: enganchar al lector. Situada en Francia y adaptada a los contextos actuales (inmigración, religión, corrupción, individualidad, globalización, sexualidad), tiznada de cultura literaria (James Ellroy, Horace McCoy, etc.) y musical (Patti Smith, Portishead, Ganisbourg, etc), paralelamente a la historia criminal que se narra el autor trata de mostrar una visión crítica hacia la realidad de los 2010s, usando como escenario principal un barrio humilde y repleto de inmigrantes. Además de las referencias culturales, lo más conseguido de la novela es el interés que suscitan los personajes principales (Ahmed, Rachel, Jean), introducidos de forma escalonada y por capítulos, a los que se irán sumando el resto de protagonistas. Con un estilo sencillo, siendo una obra entretenida y que trata de ir más allá en algunos aspectos, con situaciones humorísticas conseguidas, no deja de llamar la atención cómo el narrador va escatimándonos datos y situaciones, pese a saber ya la resolución de la investigación, y los va soltando a conveniencia y desde distintas perspectivas, entrelazando las historias de forma poco cuidada e incluso podríamos decir tramposa. Pese a mostrar distintos focos sobre los que prestar la atención, no indaga lo suficiente en ninguno de ellos, si bien sirve para tomar conciencia (Miské es crítico de forma tangencial sobre la religiosidad radical, la impunidad que tienen cuerpos policiales en cuanto a corrupción, la forma de vivir la sexualidad de gente que no acaba de encontrar su sitio, la perversión y atracción de hacer el mal, las acciones que conllevan conseguir dinero y poder, el aprovechamiento de las sectas sobre seres dubitativos, etc.).

En definitiva, una novela para pasar el rato y algo más.



VALORACIÓN: **

domingo, 17 de julio de 2016

La escena del baile

La maravillosa escena del baile de la película de John Ford El joven Lincoln, con las mujeres jóvenes con sus vestidos de faldas holgadas y ostentosas, con los hombres jóvenes elegantes y moviéndose al ritmo de la música y de las damas, todo tan mecánico, tan anacrónico; y al mismo tiempo tan bello y tan sublime; ¡y tan impostado!; me ha hecho pensar en la reliquia que todavía persiste a día de hoy: la ceremonia conocida como boda nupcial donde la mujer juega a ser de otra época llevando un vestido ostentoso y antediluviano y el hombre hace de dandy y seductor con su traje elegante, encorbatado, ejerciendo de caballero. A la gente le fascina la idea asociada a la boda, todo lo que la misma celebración lleva implícito, especialmente en el sentido romántico e idealista: momentos inolvidables, jugar a ser de otro siglo, interpretar otras personas, estallar la felicidad en esos instantes. Una celebración anacrónica con un sentido de ser más allá de la tradición, convencionalismos, religiosidad o beneficios materiales. 

sábado, 17 de diciembre de 2011

Benjamin Button, la terrible maravilla de David Fincher

La historia más triste jamás contada.

Debo confesarlo: termino de ver por primera y única vez El curioso caso de Benjamin Button. He quedado "tocado".

La muerte está presente a lo largo de toda la película, y nunca nos abandona. Se pierden vidas cada día, algunas nos importan, pero la vida, el espectáculo, debe continuar. Cada día es nuevo, y en cambio, la tristeza se va acumulando. Un día conoces a alguien y al siguiente desaparece. El sinsentido del vivir, lo macabro de la vida, el absurdo, es el principal aroma que desprende la pieza de Fincher. Da igual que se invierta el sentido, las fases. Los seres queridos, si es que los tenemos, se irán. Nosotros nos iremos. Los sentimientos, los recuerdos se perderán. Perecer antes o después, ésa es la cuestión. Mientras tanto, nos empeñamos en perder el tiempo, gastar el reloj que cuenta lo que nos queda en este mundo. Si no estás conforme con tu vida: empieza de nuevo, nunca es tarde. Si encuentras el amor, aprovechalo. Busca nuevas experiencias y especialmente, vivir acorde a tu corazón.

Obra maestra. Magistral. Emotiva.

Puedes estar loco como un perro rabioso por como fueron las cosas. Puedes insultar, maldecir el destino pero al llegar al final... debes resignarte

No hay nada malo en llorar.

martes, 1 de noviembre de 2011

Las palabras, la infancia y la literatura para Sartre

Boussenard y Jules Verne no pierden la ocasión de instruir; en los instantes más críticos, cortan el hilo del relato para lanzarse a la descripción de una planta venenosa, de un poblado indígena. Como lector, me saltaba esos pasajes didácticos; como autor, llenaba mis novelas con ellos; pretendía enseñar a mis contemporáneos todo lo que ignoraba; las costumbres de los fueguinos, la flora africana, el clima del desierto. Separados sin quererlo y luego embarcados sin saberlo en el mismo barco y víctimas del mismo naufragio, el coleccionista de mariposas y su hija se aferraban a la misma boya, levantaban la cabeza, los dos daban un grito: "¡Daisy!", "¡Papá!". Desgraciadamente un tiburón buscaba carne fresca, se acercaba, brillaba su vientre entre las olas. ¿Escaparían de la muerte los desgraciados? Iba a buscar el tomo "Pr-Z" del Larousse, lo llevaba penosamente hasta mi pupitre, lo abría en la página correspondiente y copiaba palabra por palabra pasando a la otra línea: "Los tiburones son comunes en el Atlántico tropical. Estos grandes peces de mar muy voraces, alcanzan hasta trece metros y pesan hasta ocho toneladas..." Yo me tomaba el tiempo de transcribir el artículo; me sentía deliciosamente aburrido, tan distinguido como Boussenard y, como aún no había encontrado la manera de salvar a mis héroes, seguía tomándome el tiempo entre exquisitas angustias. (p.120-121)


Este párrafo revelador desvela, en cierta manera, la "metodología Houellebecq". Y deja patentes las influencias "confeccionales" de Michel. La divulgación como pausa, como respiro, tanto para el creador como para el autor. De esta forma, éste último, dispone del tiempo necesario para pensar o pulir más la trama o las ideas que se deseen expresar sin quedar "paralizado". Houellebecq es un genial escritor, puede que no en la cantidad y dominio de los recursos (aunque pienso que está infravalorado en este aspecto), sino por la capacidad de crear un abismo en el interior, la mente y el corazón, del lector. Vacío. Y la estrategia descrita, parece ser que influenciada por Boussenard y Verne, le ayudan a ello. Porque la explicación de la vida de una mosca o del funcionamiento de un avión, por poner dos ejemplos, aportan ese respiro a veces necesario en la desoladora atmósfera típica houellebequiana, que sin embargo es un respiro ficticio, ya que digamos, hace "mirar hacia otro lado" sin cambiar el estado de ánimo. Y cuando quiere nos devuelve a donde estábamos, o a otro lugar, pero con el mismo regusto amargo y la misma avidez por seguir leyendo, si no adicción.

Las palabras de Jean-Paul Sartre es una autobiografía centrada sobre todo, en la niñez del autor y su relación con los libros, las palabras. Lo bueno es que transversalmente conocemos a su familia, la forma de pensar de Sartre o las experiencias que vivió. Así pues, se puede interpretar que las palabras son sólo la excusa, y al mismo tiempo, el motivo de su vida. Porque tal y como se cuenta: desde niño se vio atrapado por la magia de la lectura y de la escritura. Incluso se consideró un elegido. Tierna historia, a veces algo reiterativa; impecablemente escrita y sin embargo, creo que le falta algo de "poesía": se nota la emoción del autor al rememorar su infancia y en cambio no logra contagiar al lector (al menos a este lector que ahora escribe). Conforme se acerca al final, sus aseveraciones, o sus opiniones, van ganado en concisión y precisión; a mi juicio, se vuelven más brillantes, probablemente porque en estos momentos ya dejó atrás la niñez y toda la incertidumbre e incapacidad del "pensamiento enfocado" de esta etapa.

Es mi costumbre y además es mi oficio. Durante mucho tiempo tomé la pluma como una espada; ahora conozco nuestra impotencia. No importa, hago, haré libros; hacen falta; aun así sirven. La cultura no salva nada ni a nadie, no justifica. Pero es un producto del hombre: el hombre se proyecta en ella, se reconoce; sólo le ofrece su imagen este espejo crítico. (p.214)


PS: BONUS TRACK: Y en algún momento de la autobiografía nos declara el leit motif de su oficio y su pasión: "Como estaba perdido, para obedecer a Karl acepté la aplicada carrera de un escritor menor. En una palabra, me lanzó a la literatura por el cuidado que puso en separarme de ella; hasta el punto que aún hoy me ocurre que me pregunte, cuando estoy de mal humor, si no he consumido tantos días y tantas noches, llenado tantas hojas de papel con mi tinta, lanzado al mercado tantos libros que nadie deseaba con la única y loca esperanza de gustar a mi abuelo. Sería una farsa: más de cincuenta años después me encontraría embarcado, para cumplir la voluntad de un hombre muerto hace mucho tiempo, en una empresa que él no dejaría de condenar. (p.137)"
Título: Las palabras
Autor: Jean-Paul Sartre
Traducción: Manuel Lamana
Editorial: Losada
216 páginas